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“Lee los buenos libros primero; lo más seguro es que no alcances a leerlos todos”
Henry David Thoreau




El hombre que viene mañana :: Añada sus comentarios
Comentarios sobre la obra

Suso   Buena
lunes, 12 de marzo de 2007
Me interesa el aspecto que toca el autor sobre dónde están los límites morales, sociales, éticos, etc. Comportarnos de una forma o de otra ¿es impuesto ó aprendido? ¿porqué en unos aspectos respetamos y en otros no tenemos problema en ser "los listos" y salirnos con la nuestra?. Creo que este libro enlaza con la tradición española de novela picaresca y la arraigada idea de nuestra sociedad, que el más listo es el que más se aprovecha y tonto el que no lo hace. Pero le falta algo al personaje, ese algo de humanidad o ternura pese a su salvajismo que se encuentra en todos los "pícaros o listos" de la literatura. Es un personaje más en la línea de Alex, el protagonista de "La Naranja Mecánica", con su cruelad y sadismo. En el análisis de la novela, mi impresión es que el personaje del protagonista está muy bién estudiado y elaborado; no así el resto de personas que van apareciendo por las páginas de la obra. En muchas ocasiones parece que son simples telones de fondo para propiciar una situación o una reflexión del protagonista. Está claro que el lado monstruoso del ser humano existe, y llevado a situaciones de poder da ejemplos como los campos de exterminio nazis en la Segunda Guerra Mundial; pero, también existen gentes dispuestas a hacerle frente, a reivindicar la solidaridad, la ayuda, la empatía con el "otro". Son menos llamativos, son tontos, son ilusos... son necesarios. Pero claro, ellos serían material de otra novela.
Gabriel García Márquez   Mala
martes, 20 de febrero de 2007
A mi juicio es una obra bastante mala.
Nicolai Popescu   Buena
martes, 13 de febrero de 2007
Este libro representa la eterna batalla entre lo nuevo y lo antiguo, el hombre que viene mañana contra el hombre que nunca quiso que el hoy reemplazara al ayer, Daniel contra Paco. Lo maravilloso de las novelas es que estas son impredecibles. A veces, los personajes adquieren una dimensión propia y son capaces de rebelarse del fatídico destino contra el que su creador les dirige. Esto ocurre con Daniel García, protagonista principal de una novela que empieza y acaba con él. Durante una primera parte, presenciamos la epopeya de una persona que lucha por una vida mejor, con las únicas armas de su intelecto y una ferrea determinación, en una sociedad regida por abundantes normas morales y legales absurdas, tan burocratizada que hace tiempo ha perdido el sentido de la realidad, que antepone papeles con membrete a virtudes personales. Capítulo a capítulo, vemos como Daniel va venciendo todos los obstaculos que se le presentan, pero le queda uno practicamente insalvable, uno que está muerto, enterrado y sin posibilidad de encontrar su cadáver. El autor debe ser sin duda un dios vengativo. Crea al protagonista para que, inmediatamente, practicamente desde la contraportada y no sin cierta ironía, expulsarle del paraíso. Muestra a Daniel a través de una lente deformante, una que contiene los perjuicios y convenciones de la sociedad. Pero eso no es suficiente para calmar su sed de sangre: cada diálogo es un ensayo filosófico sobre múltiples temas de actualidad. Temas como la dictadura cubana, el terrorismo, el sistema educativo, los problemas de las grandes ciudades, el mundo laboral son analizados desde su monte Athos, subrayando la dimensión moral de la obra. Un análisis objetivo demuestra que Daniel sobrevive a su formidable enemig o. Sin duda es una persona necesaria, que hace felíz a quienes le rodean y que siempre termina cumpliendo con sus cometidos. "El fin justifica los medios", anotó Napoleón I en su ejemplar de "El príncipe". Esta máxima se lleva aplicando desde el alba de la humanidad hasta la actualidad. No importa que ejercitos bombardeen e invadan países, que gobiernos negocien con terroristas, basta echar un vistazo alrededor para ver lo valorado que esta el bien mayor. Daniel triunfa tres veces. Derrota a la sociedad costumbrista, derrota a su creador cuando se reencarna en avatar con el único fin de sacrificar su vida para condenarle a la eternidad y, por último, le derrota en la muerte, una muerte por despecho, en el zenit de su triunfo y con un legado que perdudará. Reqüiéscat in pace.
Guillermo Linares Gómez d   Mala
lunes, 12 de febrero de 2007
Empezaré por el título: “El hombre que viene mañana”. Sólo he leído el primer capítulo, el cual no me invita a comprar el libro, y la única relación que consigo hacer entre el título y este episodio (si es que se le puede llamar así, pues en los episodios se dan acontecimientos) es una vaga referencia al hombre del saco. Por supuesto, estoy convencido, tras la lectura, de que el autor carece de la perspicacia necesaria como para darse cuenta de esto y de que, por ende, el motivo del título no tiene que ver con ello. He visto que desde la sinopsis o lo que sea el texto que aparece en la contraportada del libro, se busca la provocación fácil y morbosa. La novela no mejora. Al principio aparece una cuasientrevista del editor con el autor de la misma. En realidad se trata de un relato breve y es lo más interesante de la exposición gratuita del libro. En el primer capítulo no ocurre absolutamente nada: Un don nadie se va de la universidad a mitad de clase, en el Cercanías, hasta su casa. Pone la televisión un rato, come un sangüich y se echa a dormir. Fin del primer capítulo. ¡Cuánta originalidad! No se me ocurre nadie que haya podido hacer algo semejante en su vida. Entre medias queda la explicación detalladamente morbosa de cómo le metía mano a una niña en el colegio, el recuerdo insulso de sus padres y su hermano mayor, una digresión sobre lo mucho que sufren los habitantes de Fuenlabrada y alguna cosa más que sólo sirven para alargar una narración que, bien contada, no debería de tener más de un párrafo. Al parecer, el lema de esta joven editorial es que las obras que desean publicar han de provocar sentimientos en el lector. Me parece perfecto. Incluso loable. Siempre y cuando estos sentimientos no sean el tedio y la sensación de estafa (que es ira, pero ira provocada por el tedio). Según la propia explicación que se da en la página principal de la web: “...las personas no podrán permanecer insensibles y apáticas después de leer una de nuestras obras.” Las intenciones declaradas de esta editorial me parecen tremendas: me encantan. Pero resulta que el otro día se me ocurrió algo, una de esas frases que parecen no tener mucho sentido, ni mucha genialidad. Pensé: “Las mismas palabras en diferentes bocas significan cosas distintas”. Y esto es lo que ocurre. El hombre más sabio que he conocido solía decir que el tiempo es lo más valioso que tenemos y que nadie tiene el derecho de hacérnoslo perder. El artista, de no hacer buen arte, está haciendo perder el tiempo al espectador. La vida que se nos da tiene un principio y un fin; se vivencia en un tiempo determinado, al final del cual morimos. Si nos roban el tiempo nos roban la vida. Dice el autor de su propia obra: me odiarán por ello. Pues sí. Puedes conseguir que te odien por esta novela. Hacer perder el tiempo a las personas es un crimen y la mejor parte de tus lectores te odiará por ello. No creo que sea este odio el que buscas. En conclusión: La obra es mala, está mal escogida y mal presentada.
Juan Luis Iglesias   Buena
miércoles, 01 de noviembre de 2006

Aristóteles dijo que el hombre es el único animal que ríe. No sé si esto es cierto, aunque tampoco me atreveré a corregir al filósofo, pero seguro que el hombre es el único animal que ríe malintencionadamente. O con desprecio. El único que usa la sonrisa, cual máscara griega de teatro, como forma de ocultar sus verdaderas intenciones, como manera de engañar. Con la intención de medrar en la vida, pero no ganando por méritos propios, sino consiguiendo que los demás pierdan. Eso sí, siempre con una sonrisa en la boca.

Así es como ríe el hombre que viene mañana, pero que, bien pensado, ya está hoy entre nosotros. Daniel García, el protagonista de “El hombre que viene mañana”, es un individuo hecho a sí mismo, un ganador, el marido que toda madre quiere para su hija. Francisco Romero Mendía nos lleva junto a Daniel por el camino del triunfo a cualquier precio, demostrándonos que “el que ríe el último, ríe mejor”. ¿No es así como todos pensamos hoy día?

Juan Luis Iglesias
Guionista de “50 años no es nada”


 
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